Doy gracias a Dios por tener misericordia de mí, por llamarme hacer parte de la familia de Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo. He dado este sí definitivo a Dios apoyada en Él, como dice una de las frases memorables de nuestra Madre Francisca «…Dios sabe a dónde me lleva; yo no hago mi obra sino la SUYA»

El día 28 de diciembre la celebración fue solemne y significativa por cada detalle de los votos perpetuos, que me animaba a aferrarme al Señor Jesús y a seguirlo por un camino de felicidad acompañada de la cruz, pero con la certeza de su amor.

Me acompañaron mis padres, hermanos y sobrinos, y también diferentes personas que me han conocido en diferentes etapas de mi vida y me han apoyado en el seguimiento de Jesucristo.

Le pido a Dios me siga acompañando en este seguimiento a Él desde la fraternidad y minoridad.

Gracias infinitas a cada una de mis hermanas por sus oraciones, detalles y muestras de cariño. “y estando plenamente convencida de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo” Rm 4,21