San Francisco de Asís, por inspiración de Dios, suscitó una forma original de la vida evangélica: LA FRATERNIDAD. Y hoy más que ningún otro año el significado de fraternidad llega hasta el fondo de nuestros corazones, que unidos para combatir este caos que se está adueñando de la tierra lograremos vencer al Covid19.

Madre Francisca del Espíritu Santo, en abandono total al querer de Dios, dócil y abierta al Espíritu Santo, fundó el 19 de Marzo, en Saint Chinian, diócesis de Montpellier, la Congregación de Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo, para atender a las necesidades más urgentes de su tiempo.

Este día tan señalado de 1861, Carolina Barón se presentó a su Obispo con las dos primeras postulantes. Monseñor Thibault celebró para ellas la Eucaristía en su capilla privada. Puso la autoridad en manos de Carolina, Madre Francisca del Espíritu Santo, a quien nombró su superiora y Maestra de novicias.

Nuestra Superiora, era consciente de no inventar nada nuevo como Fundadora. Para ella, San Francisco había dicho ya todo. Ella procuraba solamente adaptar la Regla de la Tercera Orden Franciscana a las exigencias de la vida moderna. Nunca obró sola, sino siempre como Iglesia. Carolina rezaba, pedía consejo a su Obispo, contando siempre con la participación y el consentimiento de sus hermanas.

A su muerte, en 1882, dejaba doce casas, situadas en el Sur de Francia y una familia fervorosa, formada con su ejemplo y sus consejos, deseosa de proseguir su obra.

Hoy, 159 años después, felicitamos a las más de 200 hermanas que formamos esta Fraternidad, en cinco países y tres continentes que siguen llevando el mensaje de Carolina Barón, trabajando y luchando por conseguir un mundo más justo y humano.