DOMINGO DE RESURECCIÓN – 2020

“Aun cuando todavía era oscuro…” María Magdalena se puso en marcha hacia el sepulcro. Su inmenso dolor no la dejó paralizada, sino que su corazón destrozado continuó manteniéndose  anhelante y en búsqueda. Su corazón, sus ojos, presintieron que la Buena Noticia vivida con aquel profeta de Nazaret no podía haber acabado con su muerte. Ella creyó que al enterrar aquel cuerpo habían enterrado con él todos los sueños y expectativas de un amanecer diferente para los pobres y excluidos de Israel. Su tentación quizá, fue la de refugiarse en el pasado y en su propio dolor.

“Ve y dile a tus hermanos y hermanas” que  la Magdalena escuchó por boca del Resucitado la llevó a recorrer caminos insospechados para una mujer de su época. Afrontó el presente y anticipó futuro.

El Resucitado nos invita a adentrarnos en la espiritualidad del “soltar”. Vivir soltando es decir “hola” a la nuevo y “adiós” a lo que se va quedando rancio en nuestro modo de ser y estar en el mundo, también como comunidad religiosa. Sólo soltando podemos abrirnos al futuro. Si con lo que ya tenemos está ocupado nuestro espacio físico, afectivo, mental, no hay lugar para nada nuevo. Si no lo hacemos nuestra vida, nuestras comunidades, la Iglesia se quedarán añejos, nostálgicos y nuestra fe y nuestro compromiso quedará reducido a ideología y a tópicos o frases hecha.

Que la FE EN EL RESUCITADO ILUMINE NUESTRO CAMINO